Como se hace una nomina: Cómo se hace una nómina paso a paso
- Ronald Hemmings

- 30 jul
- 13 min de lectura
Actualizado: hace 7 horas

Si acabas de contratar a tu primera persona, probablemente ya has vivido el momento glorioso de abrir el correo con la nómina y pensar, con toda la calma del mundo, “esto no era solo pagar un salario”. Entre el convenio, las cotizaciones, el IRPF y ese archivo que alguien te manda con una pestaña de más, la sensación es clara, aquí no hay margen para improvisar.
La buena noticia es que cómo se hace una nómina se entiende mejor cuando la conectas con la operativa real de una pyme. No es una hoja mágica ni un ritual de contabilidad avanzada, es un proceso mensual que cruza trabajo, fiscalidad, Seguridad Social y tesorería, y que se puede ordenar si sabes qué mirar en cada línea.
Índice
Por qué hacer una nómina no es solo rellenar un recibo - Lo que está en juego cada mes - Los seis bloques que conviene dominar
Qué conceptos aparecen en una nómina española - Encabezado y devengos - Salariales y extrasalariales, la frontera que manda
Cómo se calculan las deducciones de Seguridad Social e IRPF - Seguridad Social, lo que realmente se descuenta - IRPF, la parte que más se olvida de actualizarse - Qué revisar antes de darla por buena
Ejemplo práctico para llegar del bruto al neto - Del bruto a las deducciones - El coste completo para la empresa
Modelos de nómina según el tamaño y la madurez de la empresa - Cuatro formas habituales de gestionarla - Cuándo empieza a doler cada modelo
Errores frecuentes y el salto a la nómina digital - Qué rompe una nómina mal gestionada - Por qué la digitalización ya no es un capricho
Por qué hacer una nómina no es solo rellenar un recibo
El primer mes con plantilla suele empezar con una escena bastante reconocible. Tu negocio ya vende, ya factura, ya tiene trabajo real, y de pronto toca preparar un documento que no solo dice cuánto cobra la persona, sino también cuánto cotiza, cuánto retienes y qué queda pendiente de cuadrar con la administración. En ese punto, la nómina deja de parecer papeleo y empieza a parecer lo que realmente es, una pieza central de la empresa.
La propia guía de Wolters Kluwer sobre cómo hacer una nómina la define como un documento contable que debe incluir identificación de la empresa y del trabajador, periodo liquidado, salario detallado, deducciones, salario neto y bases de cotización de Seguridad Social e IRPF. Además, describe un proceso mensual estándar de 10 fases, desde la introducción de incidencias hasta el resumen contable, pasando por cálculo de IRPF, remesa bancaria y gestión con la Seguridad Social.
Regla práctica: si una nómina solo te sirve para “pagar a alguien”, te falta medio trabajo. También tiene que servir para cotizar bien, retener bien y cerrar bien la contabilidad.
Lo que está en juego cada mes
Una nómina bien hecha ordena tres mundos a la vez. Para la persona trabajadora, aclara qué recibe y por qué. Para la empresa, traduce el coste laboral a números que encajan con tesorería y contabilidad. Para la administración, deja trazabilidad de lo que se ha calculado y de cómo se ha declarado.
Ahí está la clave de cómo se hace una nómina en una pyme. No se trata de sumar sueldo y restar descuentos a ojo, sino de seguir una secuencia donde cada dato afecta al siguiente. El salario base, los complementos, las horas extra, las pagas prorrateadas, las deducciones y el líquido final forman una cadena, y si un eslabón falla, el resto se resiente.
Los seis bloques que conviene dominar
Si lo simplificas con criterio, el proceso se entiende en seis bloques claros. Primero, identificas quién paga y quién cobra. Después, separas los conceptos salariales de los extrasalariales. Luego calculas las bases, aplicas deducciones, revisas el neto y cierras con archivo y pago.
Identificación correcta: empresa, trabajador y periodo.
Devengos bien clasificados: lo que suma antes de descontar.
Bases y deducciones: lo que fija cotización e IRPF.
Líquido a percibir: lo que acaba en la cuenta.
Validación y archivo: lo que evita sustos.
Remesa y cierre: lo que conecta nómina, banco y contabilidad.
Si entiendes ese mapa, ya puedes calcular, revisar o delegar con criterio. Y eso, en una pyme, ahorra más de un disgusto con cara de viernes a las seis.
Qué conceptos aparecen en una nómina española
La nómina española tiene una arquitectura bastante más lógica de lo que parece cuando se ve por primera vez. Arriba está la identificación, en el centro están los importes, y en el pie aparece la parte que suele dar más guerra, la que separa lo que cotiza de lo que no, y lo que tributa de lo que solo compensa un gasto. Una guía práctica sobre cómo hacer una nómina resume bien esa secuencia técnica, separar devengos salariales y extrasalariales para obtener el salario bruto, y restar después las deducciones hasta llegar al líquido a percibir.
La confusión más habitual no está en “qué es una nómina”, sino en qué va dentro de cada línea. Por eso conviene leerla como si fuese un mapa y no como un pdf decorativo que se firma sin mirar. El convenio, la categoría profesional y la forma de pagar las pagas extra cambian lo que aparece en cada bloque. En una pyme, además, cada ajuste toca varias piezas a la vez, nómina, coste laboral, contabilidad y, cada vez más, software de gestión.
Encabezado y devengos
En la cabecera verás los datos de empresa y trabajador, el periodo liquidado y, según el formato, la referencia contractual. Después llegan los devengos, que son todas las cantidades generadas antes de deducciones. Ahí entran el salario base, los complementos, las horas extra y, si corresponde, la parte de las pagas extra que se prorratea mes a mes. La nómina funciona aquí como una hoja de cálculo con memoria, cada línea arrastra una regla distinta y por eso conviene no mezclar conceptos por intuición.
Un ejemplo simple ayuda. Si una persona tiene un salario base de 1.200 €, un complemento de antigüedad de 80 € y un plus de puesto de 120 €, el total salarial ya sube a 1.400 € antes de tocar nada más. Si además se añaden dietas o kilometraje como percepciones extrasalariales, eso también se refleja, pero no siempre juega igual a efectos de cotización. En la práctica, una pyme que digitaliza bien su gestión evita que estos importes se repitan a mano en cada recibo, y también reduce los descuadres que luego se convierten en correos eternos entre administración y asesoría.
Salariales y extrasalariales, la frontera que manda
La diferencia entre percepciones salariales y extrasalariales no es un capricho de formulario. Condiciona cotizaciones, tributación y el cálculo final. El salario base y los complementos normales cotizan, mientras que ciertas compensaciones de gastos se tratan aparte. Ese reparto es el que permite que una nómina tenga sentido tanto para el trabajador como para la empresa, porque no todo lo que aparece en el recibo se comporta igual ante Seguridad Social o Hacienda.
Concepto | Salarial o extrasalarial | Ejemplo mensual |
|---|---|---|
Salario base | Salarial | 1.200 € |
Antigüedad | Salarial | 80 € |
Plus de puesto | Salarial | 120 € |
Horas extra | Salarial | 60 € |
Dietas | Extrasalarial | 45 € |
Kilometraje | Extrasalarial | 30 € |
Paga extra prorrateada | Salarial | 100 € |
La propia estructura técnica advierte que la parte más propensa a error es la clasificación de conceptos y el cálculo de deducciones, especialmente con pagas extra prorrateadas o pluses variables. Si quieres contrastar cómo encaja esta lógica con la relación laboral que hay detrás, puedes revisar un análisis detallado de los tipos de contratos laborales en España, porque el tipo de contrato suele marcar cómo se ordenan varios elementos de la nómina.
Consejo útil: si una línea “parece” un gasto, no la metas en salario sin revisar convenio y criterio laboral. La nómina no perdona el “creo que esto iba aquí”.
En una empresa pequeña, esta distinción ya no se lleva solo en papel. Los programas de nóminas la convierten en reglas, y eso ayuda a que el recibo salga igual de lunes a viernes, aunque la realidad del mes venga con horas extra, bajas, pluses variables o cambios de puesto.
Cómo se calculan las deducciones de Seguridad Social e IRPF
La nómina empieza a ponerse seria justo aquí, cuando el bruto deja de ser una cifra bonita y se convierte en un cálculo con varias capas. Primero hay que separar lo que va a Seguridad Social de lo que corresponde a IRPF, porque cada parte usa su propia base y no se resuelve con una resta rápida de pasillo. La guía de Factorial sobre nómina, IRPF y cotización explica bien ese punto que tantas veces se simplifica de más, la nómina no se entiende de verdad si no se revisan las bases, las contingencias y la retención con cuidado.
La secuencia correcta empieza por identificar la base de cotización y la base sujeta a IRPF. Después se aplican los tipos que correspondan según el contrato, la jornada y la situación personal del trabajador. Si se mezclan las dos bases, el resultado puede parecer aceptable a simple vista, pero en nóminas ese “más o menos” suele convertirse en un error que luego toca corregir.
Seguridad Social, lo que realmente se descuenta
En la parte del trabajador suelen aparecer contingencias comunes, desempleo, formación profesional y MEI. Esas partidas forman parte de las deducciones y se aplican sobre la base que corresponda, no sobre el neto ni sobre una estimación hecha con buena voluntad. La información de PayFit sobre nóminas encaja con esa lógica, el cálculo arranca en salario base, complementos, horas extra y pagas prorrateadas, y después incorpora cotizaciones e IRPF para llegar al salario neto.
En una pyme, esta diferencia se nota enseguida. Dos personas pueden cobrar un bruto parecido y acabar con un neto distinto porque cambian el contrato, la jornada, las pagas extra, el tipo de complemento o algún parámetro legal que la empresa debe tener actualizado. La nómina funciona como una receta con ingredientes parecidos, pero no admite improvisar cantidades si no quieres que el plato final salga raro.
IRPF, la parte que más se olvida de actualizarse
El IRPF se calcula según los ingresos y la situación personal del trabajador. No existe un porcentaje fijo universal, y en la práctica eso obliga a revisar cada caso con atención, porque hijos, pensiones, discapacidad y otras circunstancias pueden mover la retención. En una oficina puede parecer un dato que se copia y pega, pero Hacienda no trabaja con plantillas recicladas ni con costumbres heredadas del año anterior.
El tropiezo más habitual es confundir la base de cotización con la base sujeta a IRPF. También se suele dejar fuera el MEI cuando se revisan las deducciones o se actualizan mal los tipos si cambia el marco legal. Para contrastar esa parte fiscal en la operativa de un autónomo o una empresa, puedes revisar bcount sobre el modelo 131 y el IRPF, porque la nómina no vive aislada del resto de obligaciones tributarias.

Qué revisar antes de darla por buena
Base correcta: comprueba que la base de cotización coincide con el bruto real.
Tipo correcto: verifica que el IRPF refleja la situación personal declarada.
MEI incluido: no lo dejes fuera por rutina.
Contrato y jornada: revisa si afectan al desempleo o a la cotización.
Variables del mes: horas extra, pagas prorrateadas o pluses cambian el cálculo.
Si una empresa pequeña quiere evitar sustos, este repaso tiene que estar en el proceso, no en la memoria de quien hace la nómina. Las reglas bien configuradas en un programa de nóminas ayudan a que el cálculo se repita igual aunque cambien las circunstancias del mes, y eso ahorra llamadas, rectificaciones y algún que otro “esto en la pantalla salía distinto”.
Ejemplo práctico para llegar del bruto al neto
El cierre de mes en una pyme suele empezar igual, con una duda muy concreta: cuánto entra en la cuenta del trabajador y cuánto sale de la caja de la empresa. Para verlo sin perderse entre siglas, vamos con un caso sencillo. Una persona tiene salario base mensual de 1.400 €, un complemento fijo de 150 € y una paga extra prorrateada de 100 €. Su bruto mensual asciende a 1.650 € antes de aplicar deducciones.
A partir de ahí, la mecánica ya no cambia aunque cambie el sector, la oficina o el humor del lunes. El cálculo parte del bruto, suma las partidas variables que correspondan y después separa cotizaciones e IRPF, tal y como resume el enfoque práctico de PayFit sobre el cálculo de nóminas. La gracia está en seguir siempre el mismo orden, porque una nómina hecha “a ojo” dura lo mismo que una taza de café en una reunión larga.
Del bruto a las deducciones
Supongamos que las deducciones del trabajador son las habituales y que el IRPF, por su situación personal, se ha fijado de manera compatible con ese perfil. No hace falta inventarse tipos concretos para entender el recorrido. Lo importante es ver cómo una cifra bruta termina convertida en líquido a percibir.
Bruto mensual: 1.650 €.
Deducciones de Seguridad Social: se calculan sobre la base correspondiente.
Retención de IRPF: se calcula sobre la base sujeta a IRPF.
Total a deducir: suma de ambas partidas.
Líquido a percibir: bruto menos deducciones.
Si el total de deducciones fuese 245 €, el neto a ingresar sería 1.405 €. Ese ejemplo no pretende fijar un porcentaje universal, solo mostrar la lógica que luego hay que repetir con las bases y los tipos reales de cada persona.
El coste completo para la empresa
La parte que no aparece en el ingreso del trabajador es la que más interesa a quien lleva la tesorería de una pyme. La empresa no solo paga el bruto, también asume su propia parte de cotizaciones, y ahí es donde la nómina deja de ser un simple recibo y pasa a formar parte del circuito mensual de pagos, Seguridad Social y contabilidad. La guía de Wolters Kluwer sitúa precisamente ese proceso dentro del cierre mensual.
En la práctica, si un salario bruto mensual es de 1.650 €, el impacto real en caja será mayor que ese importe. La diferencia depende de las aportaciones empresariales, del tipo de contrato y de las obligaciones que correspondan. Por eso la nómina se revisa también con ojos de negocio, no solo con ojos de empleado. Un error pequeño aquí no se queda en el papel, acaba llamando a la puerta de tesorería y, si se repite, también a la de la gestoría.
Chequeo mensual rápido: bruto correcto, variables del mes revisadas, deducciones bien aplicadas, neto coherente, remesa preparada y archivo guardado.
Si la empresa usa una gestoría digital como bcount, puede centralizar nóminas junto con facturación, contabilidad e impuestos. El criterio de cálculo sigue siendo el mismo, pero la validación gana orden, trazabilidad y menos sustos cuando cambia el equipo, la jornada o alguna variable del mes.
Modelos de nómina según el tamaño y la madurez de la empresa
No todas las empresas deberían gestionar la nómina igual. Una pyme con dos personas puede sobrevivir un tiempo con una plantilla cuidada, pero a medida que crece el equipo, el sistema manual empieza a pedir demasiado cariño. La nómina, además, no es una tarea aislada, la guía de Wolters Kluwer la describe como un proceso mensual de 10 fases, lo que ya suena menos a documento y más a circuito operativo.
La verdadera pregunta no es “qué formato me gusta más”, sino “qué modelo me deja dormir tranquilo sin revisar fórmulas hasta las once de la noche”. Ahí cambia bastante la respuesta según volumen, experiencia interna y tolerancia al error.
Cuatro formas habituales de gestionarla
La plantilla en papel o PDF es la opción más básica. Funciona para casos muy pequeños, pero depende totalmente de que alguien copie bien los datos y no se olvide de una incidencia. La hoja de Excel propia da más flexibilidad, aunque también más responsabilidad, porque la empresa debe mantener fórmulas, actualizaciones y archivos vivos.
El software en la nube especializa el proceso, ordena datos y suele integrar actualizaciones legales. La gestoría tradicional o externa descarga trabajo administrativo, pero obliga a coordinar información, revisar entregas y asumir un coste adicional. Ningún modelo es perfecto, solo encaja mejor o peor con el momento de la empresa.
Modelo | Coste | Riesgo de errores | Tiempo dedicado |
|---|---|---|---|
Papel o PDF | Bajo al inicio | Alto | Alto |
Excel propio | Medio | Medio alto | Alto |
Software en la nube | Medio | Más controlable | Menor |
Gestoría externa | Variable | Depende del flujo | Menor para el empresario |
Cuándo empieza a doler cada modelo
El papel deja de tener sentido cuando ya no quieres rehacer el mismo proceso cada mes. Excel empieza a flaquear cuando hay incidencias, variables o varias personas revisando la misma información. La gestoría externa encaja mejor si prefieres delegar, pero la empresa sigue necesitando enviar datos limpios y a tiempo.
Aquí es donde la automatización tiene sentido de verdad. Si el proceso repite incidencias, validaciones, cálculos, remesas y cierres cada mes, lo normal es pensar en un sistema que lo ordene todo. No porque sea moderno, sino porque reduce la fricción administrativa.

Si además quieres entender cómo se organiza una asesoría digital que no te deje colgado con archivos dispersos, este análisis de bcount sobre qué debe tener una gestoría online eficiente te puede ayudar a comparar opciones con más criterio.
Errores frecuentes y el salto a la nómina digital
Los fallos de nómina casi nunca nacen de mala intención, nacen de prisas, datos incompletos o plantillas que nadie ha revisado desde la última reforma. La guía de Pluxee sobre hacer nómina apunta que el contenido disponible sigue siendo muy procedimental y no conecta bien la nómina con la automatización, la validación documental y la gestión continua, que es justo donde muchas pymes se la juegan.
Cuando la nómina se hace a mano o en una hoja de cálculo sin control, los errores típicos son bastante previsibles. Bases mal calculadas, tipos de IRPF desactualizados, prorrateos incorrectos, olvidos del MEI y archivos mal cerrados. El problema no es solo técnico, también afecta a la confianza del equipo y al cierre contable.
Qué rompe una nómina mal gestionada
Un error en la base puede alterar cotizaciones y dejar descuadrado el coste laboral. Un tipo de IRPF desactualizado puede provocar retenciones insuficientes o excesivas. Un prorrateo mal aplicado genera diferencias que luego hay que corregir, y eso siempre llega en el peor momento posible, justo cuando pensabas que el mes ya estaba terminado.
La peor nómina no es la más complicada, es la que parece correcta hasta que alguien la compara con la realidad.
La validación documental importa porque no basta con calcular. También hay que comprobar que los datos de entrada son correctos, que las incidencias están incorporadas y que el archivo final se puede recuperar sin andar cazando versiones por correo.
Por qué la digitalización ya no es un capricho
En 2025 y 2026, la conversación sobre nóminas va más allá del cálculo. La gestión laboral se está moviendo hacia la automatización, la validación documental y la gestión continua, y eso encaja con un entorno donde la factura electrónica y otras obligaciones digitales empujan a ordenar mejor todo el flujo administrativo. Pluxee lo resume con claridad, las guías recientes apuntan a automatizar y validar, pero todavía no explican bien el impacto operativo real en empresas con empleados.
Ahí es donde una plataforma como bcount puede tener sentido si quieres centralizar nóminas, facturación, contabilidad e impuestos en un mismo sitio. No cambia las reglas de la nómina, pero sí cambia cómo las gestionas cuando el negocio ya no cabe bien en carpetas, correos y hojas sueltas.
Para una pyme, el salto digital no va de postureo. Va de evitar errores repetidos, ahorrar tiempo administrativo y tener trazabilidad cuando alguien pregunta “quién tocó este dato” o “de dónde salió este neto”. Y esa pregunta, tarde o temprano, siempre aparece.
Si quieres dejar de pelearte con plantillas y empezar a gestionar nóminas con más orden, revisa tu proceso mensual, compara si te conviene automatizar o delegar y centraliza la información antes del próximo cierre. Un sistema claro hoy te ahorra correcciones, sustos y llamadas de última hora mañana.



