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Qué impuestos paga una sociedad limitada guía 2026

Foto del escritor: Hugo Atlas
Hugo Atlas
hace 2 días
12 min de lectura

Acabas de constituir tu sociedad limitada. El certificado digital funciona, la cuenta bancaria está abierta y, justo cuando esperabas empezar a vender, llega la primera comunicación de Hacienda. La pregunta aparece con una mezcla de curiosidad y vértigo: ¿qué impuestos paga una sociedad limitada?


La respuesta corta es que una SL tributa principalmente por sus beneficios mediante el Impuesto sobre Sociedades, pero no se queda ahí. También puede gestionar el IVA, practicar retenciones cuando paga nóminas, profesionales o alquileres, atender obligaciones locales y mantener una contabilidad y unos registros en orden. Hacienda no siempre aparece como un monstruo espacial, pero sí exige que el Centro de Mando de la empresa tenga los radares encendidos.


La diferencia entre una gestión tranquila y una misión con turbulencias suele estar en entender tres cosas: qué grava cada impuesto, cuándo se presenta y qué dinero pertenece realmente a la empresa. El beneficio no es lo mismo que la facturación, el IVA cobrado no es un ingreso disponible y una sociedad sin actividad puede seguir teniendo obligaciones formales.


La ruta empieza por el mapa fiscal, continúa con el Impuesto sobre Sociedades y sus tipos aplicables en 2026, baja al terreno del IVA y las retenciones, y termina con los impuestos locales y el impacto diario de VeriFactu. También encontrarás ejemplos numéricos, fechas y criterios prácticos para que puedas hablar con tu asesoría sin sentir que has aterrizado en un planeta con leyes propias.


Índice



Introducción para entender qué paga realmente una sociedad limitada


Lucía acaba de crear una SL para ofrecer servicios de diseño. El primer cliente ha aceptado su presupuesto y su asesor ya le habla de modelos tributarios. Ella quería vender, crear y cobrar. De pronto, el negocio parece una nave con demasiados paneles de control.


La duda llega enseguida: si antes trabajaba como autónoma y declaraba sus ingresos en el IRPF, ¿qué cambia ahora? Una sociedad limitada no tributa sus beneficios como una persona física autónoma. Calcula el resultado de la empresa y lo somete, con carácter general, al Impuesto sobre Sociedades. La sociedad obtiene el beneficio y presenta su propia declaración, separada de la situación fiscal de sus socios.


El mapa no termina ahí. La SL puede cobrar IVA a sus clientes y soportarlo en sus compras, practicar retenciones al pagar determinadas nóminas, servicios profesionales o alquileres, y atender obligaciones locales y censales. Cada bloque mira una coordenada distinta: lo que gana la empresa, lo que mueve en sus ventas y lo que paga a terceros.


Regla de navegación: no confundas facturación, beneficio y dinero disponible. Son tres coordenadas distintas, y equivocarlas puede llevar a tomar decisiones de caja bastante creativas, pero nada recomendables.

La facturación, por sí sola, no fija el impuesto final. El tipo efectivo puede cambiar según el beneficio obtenido, la facturación y los ajustes fiscales aplicables. Una empresa que factura mucho no necesariamente gana mucho, y otra con menos ventas puede concentrar un beneficio mayor. Hacienda mira el resultado fiscal, no solo el tamaño de la nave.


También hay una capa diaria de cumplimiento. La sociedad puede presentar modelos periódicos, conservar facturas, llevar libros contables y registrar operaciones. Desde 2026, VeriFactu añade trazabilidad a la facturación y convierte cada emisión en una tarea fiscal con posibles costes ocultos de adaptación, revisión y control. Incluso sin actividad, una sociedad puede mantener obligaciones mientras siga existiendo.


La Agencia Tributaria explica el marco general del Impuesto sobre Sociedades, incluidos sus tipos y obligaciones principales.


Para entender el conjunto, conviene ordenar las piezas: primero el impuesto sobre el beneficio, después el IVA y las retenciones que afectan a la tesorería, y finalmente las obligaciones locales, formales y tecnológicas. Así Hacienda deja de parecer un planeta extraño y se convierte en un sistema con paneles identificables.


Mapa fiscal de la sociedad limitada y cómo funciona cada tributo


Piensa en la SL como una nave con un Centro de Mando fiscal. En una pantalla aparece el beneficio, en otra circula el IVA y en una tercera se registran los pagos realizados a trabajadores, profesionales o arrendadores. Cada pantalla responde a una pregunta diferente.


Primer bloque, lo que la empresa gana


El Impuesto sobre Sociedades grava el beneficio imponible de la sociedad. Para llegar a esa cifra no basta con mirar la cuenta bancaria: hay que partir del resultado contable y aplicar los ajustes fiscales que correspondan. La base imponible es, por tanto, la magnitud sobre la que se calcula la cuota, no la suma de todas las facturas emitidas.


La declaración anual se presenta mediante el modelo 200. La guía de bcount sobre el cálculo de la base imponible puede servir como apoyo para ordenar ese proceso.


Segundo bloque, lo que la empresa vende y compra


El IVA acompaña a muchas operaciones de venta y compra. La SL repercute IVA a sus clientes y soporta IVA en determinadas adquisiciones, de modo que después liquida la diferencia según corresponda. Ese importe cobrado a un cliente no debe tratarse automáticamente como beneficio, porque puede tener que entregarse a Hacienda.


Aquí el error clásico consiste en gastar el IVA como si fuera combustible propio. La nave despega, sí, pero el depósito no era tuyo.


Tercer bloque, lo que la empresa retiene


Cuando una SL paga ciertos conceptos, puede actuar como retenedora. En lugar de entregar todo el importe al trabajador, profesional o arrendador, descuenta una cantidad y la ingresa en Hacienda por cuenta de esa persona. La AEAT mantiene un apartado específico sobre las retenciones e ingresos a cuenta del Impuesto sobre Sociedades, porque la sociedad puede asumir obligaciones como retenedora en determinados pagos.


También existe una capa local y censal. El IAE puede afectar según la cifra de negocios y la situación de la actividad, mientras que los censos y registros obligan a comunicar altas, bajas o modificaciones.


Infografía del mapa fiscal para una sociedad limitada mostrando los diferentes tipos de impuestos a pagar.


Una sociedad puede conservar obligaciones formales aunque no facture. La propia AEAT indica que la declaración del Impuesto sobre Sociedades debe presentarse incluso sin actividad mientras la entidad no se haya extinguido. Por eso, el Centro de Mando no se apaga solo porque la nave esté temporalmente en órbita.


Impuesto sobre Sociedades al detalle tipos y ejemplos numéricos


Una SL puede cerrar el ejercicio con ventas elevadas y, sin embargo, pagar menos Impuesto sobre Sociedades que otra con una facturación parecida. La razón está en el beneficio imponible, los ajustes fiscales, el tipo aplicable y las deducciones. Para entender el resultado hay que separar tres coordenadas: beneficio contable, base imponible y cuota final.


El tipo general y el ejemplo de 100.000 euros


Para una sociedad limitada estándar, el tipo general es del 25% sobre el beneficio imponible en los períodos impositivos iniciados en 2025 y 2026, salvo que corresponda un régimen especial. La información oficial de la AEAT sobre el Impuesto sobre Sociedades recoge las reglas aplicables.


Si la SL obtiene una base imponible de 100.000 €, la cuota íntegra general sería de 25.000 €, antes de aplicar deducciones u otros ajustes. Es una cuenta de orientación, no necesariamente el importe que acabará pagando. La cuota líquida puede ser distinta de la cuota íntegra.


La etiqueta “SL” tampoco decide por sí sola el tipo. En 2026 aparecen categorías como las entidades de reducida dimensión y las microempresas. Para períodos iniciados en 2026, las entidades de reducida dimensión tributan al 23%, mientras que las microempresas aplican un 19% hasta 50.000 € de base imponible y un 20% sobre el resto de la base imponible, si cumplen las condiciones del régimen.


Por eso, dos sociedades con el mismo beneficio contable pueden obtener cuotas diferentes. La cifra de negocios actúa como una coordenada del mapa fiscal: puede cambiar la clasificación de la empresa y, con ella, el tipo efectivo. El beneficio marca cuánto se grava, pero la facturación ayuda a determinar por qué ruta se calcula.


Tabla de tipos aplicables


Tipo de entidad

Tipo aplicable

Periodo y condición

Sociedad limitada estándar

25%

Períodos iniciados en 2025 y 2026, con carácter general

Entidad de reducida dimensión

23%

Períodos iniciados en 2026, cuando cumple las condiciones del régimen

Microempresa

19% hasta 50.000 € y 20% en el resto de la base imponible

Períodos iniciados en 2026, cuando cumple las condiciones del régimen

Entidad de nueva creación

15%

Primer período impositivo con base imponible positiva y el siguiente, si realiza una actividad económica


La tabla oficial de tipos de gravamen 2025-2028 de la AEAT confirma que el marco cambia según el año y el tipo de entidad. También recoge el tipo reducido del 15% para entidades de nueva creación que desarrollen actividades económicas y cumplan las condiciones indicadas.


Cuándo se presenta


La declaración anual se presenta obligatoriamente por Internet dentro de los 25 días naturales siguientes a los 6 meses posteriores al cierre del ejercicio, de acuerdo con el calendario y las reglas comunicadas por la AEAT. Si el ejercicio coincide con el año natural, el plazo se calcula desde ese cierre. Con otro ejercicio, la fecha también cambia.


La obligación continúa aunque no haya actividad, mientras la sociedad no se haya extinguido. La nave puede estar en silencio, pero el expediente fiscal sigue encendido. Conviene revisar cada ejercicio la clasificación, el beneficio imponible y el tipo que corresponde, porque ahí se decide buena parte de la factura tributaria.


IVA y retenciones el día a día fiscal que no puedes olvidar


El IVA aparece en la tesorería con una frecuencia mucho mayor que el Impuesto sobre Sociedades. La sociedad lo cobra en sus facturas, lo paga a proveedores y liquida la diferencia mediante el modelo 303 trimestral, con el modelo 390 como resumen anual.


La idea clave es sencilla: el IVA suele funcionar como un impuesto neutral para la empresa, no como un ingreso libre. La SL repercute el impuesto al cliente y puede deducir el IVA soportado que cumpla los requisitos. El resultado de la liquidación puede ser a ingresar, a compensar o a devolver, según la posición de la empresa y las reglas aplicables.


Infografía sobre el IVA y las retenciones en el día a día fiscal de una sociedad limitada.


El circuito del IVA


Una factura emitida genera IVA repercutido. Una factura recibida puede contener IVA soportado deducible, siempre que la operación esté vinculada a la actividad y se cumplan las exigencias documentales. La liquidación compara ambos flujos, no el volumen total de ventas con el saldo bancario.


El modelo de IVA anual explicado por bcount ayuda a ordenar la relación entre las liquidaciones periódicas y el resumen informativo. La contabilidad debe conservar el rastro de cada factura, porque el número del modelo no sustituye a la documentación que lo respalda.


Cuando la SL se convierte en retenedora


La sociedad también puede descontar retenciones en determinados pagos. Para trabajadores y profesionales, las retenciones se ingresan con el modelo 111 y se resumen anualmente mediante el modelo 190. En alquileres, se utilizan el modelo 115 y su resumen anual, el modelo 180.


Un ejemplo práctico: la empresa paga una nómina y aplica la retención que corresponda al trabajador. También recibe una factura de un profesional que incluye una retención. En ambos casos, la SL no puede limitarse a pagar el importe neto y olvidar el resto. Debe registrar la operación, ingresar la retención cuando proceda y entregar la información anual correspondiente.


La factura no termina cuando sale del correo. Termina cuando el importe, el IVA, la retención y el asiento contable encajan entre sí.

La AEAT también contempla retenciones e ingresos a cuenta vinculados al propio Impuesto sobre Sociedades en determinados pagos. Por eso, conviene revisar cada tipo de proveedor y no aplicar una regla automática a todas las facturas. Un error puede producir diferencias entre contabilidad, modelos presentados y certificados entregados.



La disciplina operativa importa tanto como conocer los tipos. Una factura sin clasificar, una retención omitida o un IVA tratado como caja disponible puede generar recargos, rectificaciones y horas de investigación que nadie había presupuestado.


Impuestos locales y obligaciones formales que también cuentan


El IAE suele aparecer en las conversaciones sobre impuestos locales, pero estar dado de alta y tener que pagar no son necesariamente lo mismo. La exención se mantiene durante los dos primeros períodos impositivos de actividad y también cuando el importe neto de la cifra de negocios no supera 1.000.000 €, según las condiciones comunicadas por fuentes oficiales.


Eso significa que una SL puede tener que figurar correctamente en el epígrafe correspondiente aunque no exista una cuota del IAE que pagar. El epígrafe describe la actividad y afecta a la relación censal con la Administración. Elegirlo como quien escoge una etiqueta al azar puede complicar trámites posteriores.


Infografía sobre impuestos locales y obligaciones formales para sociedades limitadas incluyendo IAE, IBI, censo y registros.


Pagar frente a estar identificado


El IBI puede afectar a la sociedad si es propietaria de un inmueble. Las tasas y licencias municipales dependen del municipio y de la actividad desarrollada. No deben mezclarse con el IAE: pueden tener hechos imponibles, administraciones y condiciones diferentes.


Esta comprobación rápida ayuda a separar obligaciones:


  • IAE: revisa el epígrafe, la cifra de negocios y los períodos de actividad para saber si existe pago o solo alta.

  • IBI: comprueba si la SL figura como propietaria de inmuebles.

  • Censo: comunica el inicio, la modificación o el cese de actividades y obligaciones.

  • Libros oficiales: conserva una contabilidad coherente y legaliza los libros que correspondan.

  • Cuentas anuales: prepara y deposita la documentación societaria exigible en el Registro Mercantil.


La pregunta útil no es solo “¿tengo que pagar?”. También es “¿tengo que declarar, comunicar, conservar o registrar?”. Hacienda y los ayuntamientos no usan una única ventanilla espacial, así que el expediente debe mantenerse coordinado.


Un alta censal correcta puede evitar una cuota innecesaria, pero una exención no elimina la obligación de informar.

La planificación mejora cuando la empresa revisa estas obligaciones al cambiar de actividad, abrir un local, adquirir un inmueble o modificar su estructura. El objetivo no es presentar formularios por deporte, sino demostrar que cada obligación tiene una razón y un responsable.


VeriFactu y facturación electrónica el nuevo cumplimiento diario


Una SL puede facturar por la mañana, corregir una operación al mediodía y enviar los datos a la asesoría por la tarde. Con VeriFactu, cada paso deja de ser un asunto invisible. El sistema de facturación debe registrar y conservar las operaciones con una ruta que pueda reconstruirse.


VeriFactu no es un impuesto nuevo. Es una capa de control sobre la facturación. La información disponible para 2026 señala que los sistemas de facturación de las sociedades sujetas al Impuesto sobre Sociedades quedan afectados desde el 1 de enero de 2026, mientras que los autónomos en estimación directa se incorporan después, según el análisis del calendario y las obligaciones de VeriFactu. Por eso conviene revisar con antelación el programa, los permisos y el recorrido de cada factura.


El registro deja de ser una tarea invisible


El sistema debe preservar la integridad, la trazabilidad y la no alteración de los registros. La empresa necesita identificar qué aplicación utiliza, cómo genera cada registro, dónde conserva la información y qué ocurre al rectificar una factura.


El riesgo aparece cuando la facturación pasa por demasiadas habitaciones: una hoja de cálculo, un programa, correos con cambios manuales y una contabilidad que recibe los datos tarde. Cada traslado aumenta la posibilidad de error y complica demostrar qué sucedió.


Infografía sobre el cumplimiento de la normativa VeriFactu y los requisitos de facturación electrónica en España.


La factura electrónica y su funcionamiento forman parte de esta reorganización, pero no sustituyen por sí solas una política clara de revisión y archivo.


Los costes ocultos de no prepararse


Adaptarse puede exigir revisar permisos, aprobaciones, numeración, abonos, almacenamiento y comunicación con la asesoría. El coste aparece cuando el programa no es compatible, una integración rompe la trazabilidad o nadie sabe quién valida una factura rectificativa.


La campaña del Impuesto sobre Sociedades correspondiente a 2025 arranca el 1 de julio de 2026. VeriFactu y ese impuesto son obligaciones distintas, aunque pueden coincidir en el calendario de trabajo. Llegar con documentos desordenados convierte una gestión fiscal normal en una búsqueda del tesoro, y Hacienda no suele esconder mapas.


Antes de elegir sistema, comprueba que permita exportar información, mantener registros coherentes, gestionar incidencias y dar acceso controlado a quienes facturan y contabilizan. La tecnología debe recortar tareas manuales y dejar claro quién hace cada revisión.


Cómo bcount automatiza los impuestos de tu sociedad limitada


Saber qué impuestos paga una sociedad limitada es el primer mapa. Mantenerlo actualizado, conciliado y listo para presentar requiere que facturación, bancos, contabilidad, nóminas y documentos hablen entre sí.


bcount reúne en un Centro de Mando la emisión y gestión de facturas, la captura documental mediante OCR e inteligencia artificial, la contabilidad, la conciliación bancaria, la presentación de impuestos, la gestión laboral y el seguimiento de vencimientos. La plataforma combina automatización con asesores humanos, de modo que el software ordena la información y el equipo aporta criterio cuando una operación necesita contexto.


El enfoque resulta útil para detectar antes los puntos que suelen romper la misión:


  • Documentos pendientes: las facturas recibidas y justificantes quedan localizados en un mismo entorno.

  • Errores manuales: la captura automatizada reduce la transcripción repetitiva y facilita la revisión.

  • Tesorería opaca: la conciliación y la visión de cobros y pagos ayudan a entender qué dinero está comprometido.

  • Fechas dispersas: los vencimientos fiscales y laborales se siguen desde un único panel.

  • Cambios normativos: la facturación electrónica y VeriFactu se incorporan al diseño de los procesos, no como un parche de última hora.


Si además coordinas equipos externos o colaboradores, puede ser útil revisar cómo set up Taxdome para organizar flujos de trabajo y documentación con una herramienta especializada. La clave está en que cada sistema tenga una función clara y que la información no viaje por una galaxia de hojas de cálculo inconexas.


La misión no consiste en memorizar todos los modelos. Consiste en crear un circuito en el que cada factura, pago, retención y vencimiento tenga sitio, responsable y revisión. Pon tu Centro de Mando en orden con bcount y deja que la tripulación vigile la burocracia mientras tú te concentras en vender, contratar y hacer crecer la empresa.



Si quieres dejar de perseguir modelos, facturas y fechas por separado, conoce cómo puede ayudarte bcount a centralizar la gestión fiscal, contable y laboral de tu sociedad limitada.


 
 
 

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